
¿Quién se atreve a afirmar que no está enfermo?
¿Quién es el que juzga al loco o al genio?
Estábamos los dos sentados, sobre un viejo tronco seco que era usado de banco, cerca de las vías abandonadas de la vieja estación de ferrocarril. No me había sido difícil encontrarlo, aunque la gente nunca sabe donde está. Ni siquiera es seguro que venga a dormir a la casilla que tiene improvisada al borde del andén.
Todos me habían dicho que lo buscara en los lugares más insólitos, que podría estar casi en cualquier parte de esta gran cuidad. Él quiere pintar todos los rincones y llegar a todos los lugares. Tiene una lata de pintura sintética en su mochila y es todo lo que suele llevar encima. Siempre pinta lo mismo, está empecinado en tapar la cuidad con una imagen que tiene tan ocupada su atención, que hasta uno llega a preguntarse si alguna vez se detiene para comer o dormir.
Hablaba de su esposa… Contaba que ella tenía la capacidad de darle forma con sus propias manos a todos sus sueños. Con ella fue que tuvo su única hija a la cual le habían puesto por nombre Dulce, que como él decía, fue una dulzura creada por las manos que su esposa tenía en su interior. Cuando su pequeña tenía cinco años y mientras él cursaba filosofía, ocurrió que vaya Dios a saber por qué… -porque éstas son esas cosas que uno no sabe si son por culpa de Dios, del destino, de Satanás o de una fatal maldición, pero la cuestión, es que- Dulce se cayó de su bicicleta con tanta mala suerte, que su sien derecha golpeó con el cordón adoquinado de la acera y abandonó instantáneamente este mundo.
Esto actuó como mecanismo disparador de este cambio en la mente de… ¿Cómo se llama?. Se que me dijo su nombre cuando llegué, pero no lo recuerdo, y prefiero no interrumpirlo, porque tengo esa extraña sensación de que si llego a interferir en su relato, ya nunca más volverá a seguirlo.
Esta es la parte de la historia que yo conocía, puesto que todos lo citaban diciendo: -¡Ah!… ¿el que pinta el parto de la hija?- El de hoy, era para él un día atípico, porque hacía tiempo que no hablaba de su pasado. Comenzó a contarme una historia que empieza en una estancia de campo, que se vio obligado a abandonar para venir a estudiar a la gran ciudad. Parece ser, que estudió intensivamente mientras trabajaba como profesor de matemáticas y física. Según dice, trabajaba en dos colegios para pagar su alquiler y fue en uno de ellos, donde conoció a la que después sería su esposa.
El contaba que era una hermosa muchacha que daba clases de bellas artes y en su vida privada era escultora.
Todos creían que él estaba así… por lo de la pequeña…
En la continuidad de su relato, parecía atribuirle este hecho a la voluntad de Dios, pero no dejaba de decirle a la gente que no trajeran bebés a este mundo, porque el mundo aún no estaba en condiciones de recibirlos. Este pensamiento fue el que acabó con su matrimonio. Él le dijo a su esposa que jamás volvería a tener un hijo, ella no lo aceptó, y se fue en busca de alguien que quisiera dárselo. Mientras hablaba, dibujaba con una vara en el suelo de tierra… El mundo… la vagina… y ese bebé… La misma imagen que ya todos conocíamos porque la pintaba por toda la cuidad.
En la tierra esa sólo un bosquejo, pero pintado en las paredes se veía claramente el globo terráqueo, que en lugar de continente Antártico tenía una vagina de mujer, sangrante y desgarrada. Emergiendo de ésta, un bebé con la cabeza anormalmente grande, con ojos más grandes de lo normal y con cuatro dedos en los pies.
Cuando le pregunté que significaba, me dijo que, Dios mismo en un sueño le había mostrado esto: Que era el nacimiento del nuevo hombre. Él me explicaba que este ser que se estaba gestando, estaría lleno de amor, que el nuevo hombre, sería más dulce…
En los años que llevaba trabajando como periodista eran tantos los robos, asesinatos, violaciones, accidentes, manifestaciones, etc. Que me había tocado cubrir, que realmente me costaba pensar en un nuevo hombre, pero él me repetía que yo no lo veía porque no tenía los ojos grandes. Según él, faltaba poco. El día en que todos nos diéramos cuenta que somos niños , estaba cerca. Todos jugaríamos alegremente, sin temerle a la muerte, y la muerte, nunca más nos sorprenderá jugando. Él me decía que todo lo que yo veía, eran sólo las contracciones; que el parto no había comenzado y que sería un parto difícil, tan difícil que estaba comprometida la vida del planeta entero, el cual tal vez, muera desangrado, seco y sin recursos.
Era difícil entenderlo. Más difícil me era pensar como este hombre había llegado desde aquella estancia en el campo hasta aquí. Tenía la desprolija barba manchada de pintura y la mirada de un hombre cansado… o resignado a pintar siempre lo mismo; pero cuando se le hacía notar esto, él insistía en que alguien tenía que hacerlo: y él, había sido el elegido.
En uno de sus delirios trató de explicarme, cómo un enano o una enana blanca se convertía en un agujero negro y que éste, todavía no sabía bien por qué, estaba relacionado con las cuerdas espaciales. Según él, mirando las manchas solares se podía saber cuantos neutrinos atravesaban un cuerpo. Aparentemente, estos delirios eran su mayor pasatiempo; obviamente cuando no estaba pintando, a lo cual dedicaba la mayor parte del día.
Cuando el director del periódico me envió a averiguar quién era esta persona realmente, me pareció interesante conocer al hombre que estaba empecinado en pintar la cuidad…
Mientras regresaba a casa, tenía la impresión de que me pasaría la noche pensando qué es lo que logro rescatar de esta conversación; tal vez lo más coherente, sería no escribir nada. Publicar simplemente su pintura y que cada uno interprete lo que se le ocurra.
Es increíble, pero ni siquiera anoté su nombre. ¿Cómo puede ser que no sepa con quien carajo estuve hablando? Al final, lo único que sé, es que me pasé dos horas conversando con un… o con un… o con un hombre que está… ¿Cómo cuernos puedo escribir si no sé qué tengo que decir? Lo que voy a hacer, es simplemente publicar su pintura para que cada uno piense lo que quiera. Y espero, por Dios, que nadie me pregunte quién es el creador de esta… ¿pintura?.
